El iraní Madjid Samii siempre ha sido un apasionado por aquella masa gelatinosa que puede caber en el bolso de una mujer. Una masa de tan solo 1.400 gramos, pero que contiene entre 10.000 y 100.000 millones de neuronas, tantas como el número de estrellas que puede albergar toda la galaxia.

Es el cerebro humano, el centro del sistema nervioso, protegido por el cráneo y que está soportado por un complejo andamiaje con aperturas de varios tamaños, a través de las cuales pasan grandes vasos y nervios. Eso fascinó a Samii desde su juventud en su natal Teherán, un neurocirujano reconocido mundialmente por sus investigaciones que le han permitido llegar en un quirófano a los lugares más insospechados del cerebro.

Samii ha combinando la ciencia, la tecnología y el respaldo de líderes de su amado Irán, así como de China y de Alemania, para fundar y abrir en cada uno de esos países el Instituto Internacional de Neurociencias, en inglés, International Neuroscience Institute (INI). Cada uno de estos centros de investigaciones interdisciplinarias –gigantescas moles y cuya arquitectura tiene la forma de un cerebro– puede atender en promedio a 1.500 pacientes en un año, quienes acuden en busca de decenas de médicos guiados por Samii, considerado el padre de la neurocirugía moderna, según la Asociación Colombiana de Neurocirugía, porque creen en su trabajo de adelantar delicadas intervenciones contra la epilepsia, los dolores no resueltos, el mal de Parkinson y los tumores. Inclusive van tras su ayuda los pacientes con las complicaciones más graves, si se trata de cáncer de cerebro, lesiones de la médula espinal, deformidades o parálisis en el sistema nervioso central.

Esa pasión por los cerebros, pero sobre todo los cerebros enfermos, se afianzó desde que el iraní, hoy de 79 años, era un adolescente cuando terminaba sus estudios de secundaria en su recordada Teherán. Pero sabía que para lograr alcanzar la meta de convertirse en neurocirujano debía dejar que su desempeño académico le diera acceso a la Universidad de Maguncia, una de las mayores universidades de Alemania.

Allí, a los 26 años, Samii terminó medicina y biología, pero como ya tenía clara su especialidad, luego ingresó a la Clínica de Neurocirugía de la misma universidad del occidente alemán.

El renombrado científico y ganador del Premio Golden Neuron del 2014 y otras distinciones abrió en el 2000 su primera clínica-cerebro, como se conoce el INI, y la fundó en el Hannover Medical Park, en la ciudad del mismo nombre, también en la Alemania occidental, país que le otorgó su segunda nacionalidad.

Majid Samii

Majid Samii fundó el Instituto Internacional de Neurociencias con forma de cerebro en Hannover.

El cirujano estuvo en Colombia, donde la Asociación Colombiana de Neurocirugía indicó que la primera causa de daños en el cerebro en el país nada tiene que ver con enfermedades o patologías naturales, como aneurismas (dilatación anormal de una arteria o una vena) o por tumores. Buena parte –se estima que la mitad de los casos– corresponde a traumas craneoencefálicos y raquimedulares, estos últimos afectan la columna, todos ocasionados en accidentes de tránsito y por hechos de violencia.

http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/perfil-del-neurocirujano-irani-madjid-samii-79616

Patrocinado por: Dieb Maloof Cusse, presidente de La Misericordia Clinica Internacional